Poesía en movimiento.

Por Silvia Siller

Foto de Andrea Semplici. Silvia Siller en el Festival Internacional de Granada en Nicaragua, 2016

   

Aquí la palabra se comparte como manjar de dioses. No atraviesen este umbral si no se abandonan en el vórtice. Preferible quedarse en las banquetas cotidianas, en las redes sociales, o conformarse con el sonido cacofónico de un clic buscando un no sé qué, si no han comulgado con la ensoñación. El lector que llega aquí por ocio no me sirve. Que dirija su linterna de neón anquilosada a otras lunas.  Aquí la luz proviene de las velas, con olor a cera dulce y su sabor logra abrillantar los dátiles.

 

¿Seguimos en esta frecuencia?

 

Pues a abrazar estas plumas iridiscentes de pavorreal que escriben para apaciguar pupilas vagabundas y llevarlas despacio por estos párrafos humildes pero auténticos. Que resbalen los hilos invisibles de Venus, de esos que tejen cobijas en el alma. Tal vez una palabra, o un verso ondule tu día, o planche tu noche de tibieza.  Es mi plegaria danzar con las palabras en los albores del día.

 

Tal vez logro cambiar un ápice la curvatura de tu sonrisa tras leerme, o mi voz te invite a salir del aburrimiento, o de tu ventana de oficina gris.  Que se alteren todos los metrónomos internos o todos los chacras para rozar las venas sedientas de arcoíris. Entonces podré irme a seguir perfumando los ecos de mis sembradíos. 

¿Cosechamos juntos los matices de arreboles imaginarios de la madrugada?

 

Desde la tinta Silvia Siller

 

Desde la tinta

de mis ojos,

una mancha

alcanza el horizonte

se escurre

por un deseo

de inquirir

sobre el otro lado de esa sonrisa,

o la caricia que alegraría tu espalda 

¿cómo acomoda la tarde tus párpados?

 

Bajo el crepúsculo

también se van derritiendo

las carcajadas, como oleaje, esas

que hoy quise compartir